El lío de Irabazi, Irabaziz y Ganemos Bilbao

[actualización 12 de mayo 2015: Bilbo Irabaziz es ahora UdalBerri.info]

Notas en directo de uno de los participantes en la segunda reunión sobre el cambio de nombre de Bilbo Irabazi

Notas en directo de uno de los participantes en la segunda reunión sobre el cambio de nombre de Bilbo Irabaziz.

El 15 de octubre se convocó en el Centro Cívico San Francisco la primera asamblea abierta para activar la candidatura ciudadana de Ganemos Bilbao. La asamblea era el resultado de la iniciativa que varias personas llevaban trabajando en las semanas previas. Como nombre provisional se eligió ‘Bilbo Irabaziz’ (que significa ‘Ganando Bilbao’ en euskera).

Poco después, el lunes 20 de octubre, se presentó oficialmente el proyecto Irabazi-Ganemos Euskadi que, promovido por tres partidos políticos: Ezker Anitza-IU, Equo y Alternativa Republicana, tiene el objetivo de “promover la convergencia plural entre la ciudadanía, los movimientos sociales y los partidos políticos, de cara a promover un cambio profundo en las políticas desarrolladas hasta la fecha en ayuntamientos y diputaciones”. Esto es, impulsar iniciativas marca Ganemos “en todos los municipios donde sea posible”.

Según comentaron en una de las asambleas, el tripartito había elegido su nombre antes de la presentación de Bilbo Irabaziz. Una vez enterados de que iba a presentarse la iniciativa Bilbo Irabaziz, retrasaron la presentación de su proyecto Irabazi-Ganemos Euskadi. También es cierto que representantes de los partidos políticos que impulsan Irabazi-Ganemos Euskadi propusieron presentar su proyecto durante la asamblea de Bilbo Irabaziz del 15 de octubre, pero el grupo promotor y organizador consideró que “no era ni el foro, ni el momento”, ya que se podía trasladar a la gente una idea equívoca sobre la relación de ambas propuestas, sobre todo en relación al papel de los partidos políticos.

Quedan así presentadas las dos iniciativas políticas Bilbo Irabaziz y Irabazi-Ganemos, que vieron la luz casi a la vez, aunque sus periodos de gestación fueran diferentes.

Los de la zeta

Desde la presentación de Bilbo Irabaziz el 15 de octubre la iniciativa ha ido perdiendo seguidores. Mucha de la gente de esa primera asamblea no llegó a la segunda, y menos a la tercera.

Unos días antes de la segunda asamblea de Bilbo Irabaziz un grupo de diez personas mandó por la lista de correo una propuesta para cambiar de nombre “dada la confusión que se está generando a raíz de la creación de otra plataforma, Irabazi­-Ganemos”. Exponía que “compartir el nombre de Irabazi hace que parezcamos lo mismo” y que no se entienda que un proyecto es una iniciativa ciudadana y el otro está promovido por partidos políticos.

La propuesta de cambio dio pie a un debate en la asamblea que desembocó en la organización de dos reuniones para tratar ese tema en concreto. Se convocaron esas dos reuniones para facilitar la asistencia en caso de no poder ir a una de ellas.

A la primera no asistió ninguno de los firmantes del texto pro-cambio de nombre. Aún así los partidarios de mantener el nombre encontraron también razones para cambiarlo. En la segunda reunión, a la que sí asistieron algunos pro-cambio, se comentó el enfado/indignación de parte de los que defendían no cambiar el nombre, ya que habían ido a discutir consigo mismos sobre la cuestión en la primera reunión.

Nada más comenzar se dijo que el debate del nombre enmascaraba más problemas de lo que aparentaba, y que para abordarlo sería necesario hablar sobre ellos si queríamos resolver algo. Algunas voces se oponían a salirse de lo que la palabra sagrada de la asamblea había planteado como cometido, “tratar el tema del cambio de nombre”; otros vimos que el debate debía profundizar en las razones para poder sacar algo provechoso. Al final se dio vía libre a que cada uno contara sus razones, ya fueran directa o indirectamente relacionadas con el tema.

En el debate, la gran mayoría abogaba por no cambiar el nombre, pero que si en un momento dado fuera necesario, sí aceptarían cambiarlo. Defendían que no habría confusión a la hora de coger las papeletas a la hora de votar. En Bilbao solo habría una candidatura de marca Ganemos “Bilbo irabazi”, y que en las demarcaciones forales (diputaciones) donde no hubiese candidaturas ciudadanas articuladas iría Irabazi­-Ganemos. Nadie se podía técnicamente equivocar de papeleta. Otros decían que estaban preocupados por la unidad de la izquierda, liarse con el nombre no era lo importante en ese momento. Que todas eran personas, que participaban también en partidos políticos, pero también en otros movimientos sociales o sindicatos. Que distanciarse de la marca Ganemos cambiando de nombre no sería bueno para la iniciativa, ya que no aprovecharía la inercia estatal. Que si lo habían encontrado era porque se llamaba “Irabazi”. Que si se cambiaban de nombre ¿quién no aseguraba que otros tomaran esa nomenclatura?

Desde las voces pro-cambio se argumentaba que la similitud entre los nombres llevaba a la confusión y a restar apoyos al proyecto. Mejor cambiar y evitar confusiones para ser más inclusivos. Se podía llegar a dar el caso de dos mítines en la misma ciudad con nombres tan similares. El ejemplo que más me gustó fue el de las leches: ¿distinguiríais dos leches que llevan un empaquetado parecido (de tipo ciudadano) y se llaman Lauki y Lauka? Yendo un poco más lejos, se llegó a proponer por parte de alguien de los pro-cambio que los que verdaderamente tenían que cambiar su nombre eran los de Irabazi-Ganemos, ya que ellos eran la candidatura que usaba la marca Ganemos desde el ámbito de los partidos políticos. Los pro-cambio defendían que cambiar de nombre no significaba dejar de asociarse a la marca Ganemos, se podían buscar otros nombre parecidos y seguir usando la inercia estatal de Ganemos.

Las argumentaciones no convencían ni a unos ni a otros, un clásico. Varios no-cambio argumentaban que para qué iban a cambiar el nombre si los pro-cambio no podían asegurar que se iban a quedar y comprometerse. Que hubiera pocos defensores del texto pro-cambio no ayudaba. En otras palabras ¿para qué cambiar si eso no me asegura que te quedes? Y lo que más tarde se fue aclarando, lo que algunos no-cambio pensaban: ¿para qué hacer el esfuerzo de cambiar el nombre si no sabemos si Podemos va a querer participar en este Bilbo Irabaziz?

Por fin se hablaba a las claras, o al menos, por fin lo veía yo claro. La nueva fuerza política de Podemos era “el elefante en la habitación”, esa cosa que está detrás de ti, que te quita el espacio y el aire, que te está aplastando, pero que nadie quiere mentar. La ola de Podemos, que va ganando apoyo y fuerza en toda España, también ha llegado a Euskadi, que tuvo un 15M muy suave. ¿Cómo aprovechar su poder de atracción político y mediático para ganar apoyos?

Y tanto que Podemos era el elefante en la habitación. Curiosidades del destino, 24 horas antes, Podemos se había reunido en la misma sala del Hika Ateneo donde nos encontrábamos (en el barrio de Atxuri, casi bajo el puente de San Antón). En esa otra reunión alguien se presentó como de Bilbo Irabaziz, a lo que le preguntaron ¿pero tú eres de los de la zeta o de los otros?

Desde algunos no-cambio se entendía que el asunto Podemos era un problema de los otros: si no querían estar, allá ellos. Algún pro-cambio sugirió que quizá se deberían intentar acercar posturas con Podemos para sumar fuerzas. Alguien comentó que Podemos no tomaría una decisión sobre si participaría en proyectos municipales ciudadanos hasta el 2 de enero de 2015. Esperar hasta entonces era imposible según muchos.

En cualquier caso estas disquisiciones se las llevó cada cual a su casa. El acta se traspapeló.

La asamblea

Este debate fue en la reunión del martes. En la asamblea del sábado este tema era el tercero y último del orden del día. Se presentó el acta de la primera de las reuniones sobre el nombre y, al no encontrarse el acta de la segunda, se intentó recordar en directo lo que se dijo. Tras unas cortas intervenciones, se decidió dar paso a debatir de nuevo sobre el tema, para no caer en discusiones sobre lo que se dijo o se dejó de decir.

De nuevo había pocos pro-cambio, de hecho, menos que la última vez. Además alguno se tuvo que ir antes de que llegara ese punto del orden del día. Se repitieron más o menos los mismos argumentos, pero ya se veía que la mayoría no estaba dispuesta a cambiar de nombre, al menos de momento. Yo ya no recordaba qué se había dicho en la última reunión. Alguien citó acertadamente a los Monty Python y la discusión entre el Frente Popular de Judea y el Frente Judaico Popular. Todo el mundo parecía coincidir en que en un futuro estarían dispuestos a ello si fuera necesario.

Quería haber hecho una intervención solemne cargada de imágenes poderosas para hacer reflexionar a todos, pero mi autobús estaba a punto de partir (cosa que me recordó a un cuento de Borges) y solo pude juntar unas cuantas frases poco conexas. Creo recordar que animé a los presentes a que miraran a los que estábamos en esa asamblea y pensaran si era cierto que en su mayor parte (90%) eran de Equo y Ezker Anitza (para mí, que no conocía a nadie en la sala, era imposible saberlo, pero me lo habían soplado). Pregunté que si daban por cierta la percepción de que habíamos ido perdiendo gente de otros ámbitos y pertenencias por el camino hasta llegar a esta tercera asamblea. De hecho, las personas elegidas como portavoces de Bilbo Irabaziz al principio de esa asamblea pertenecían a Equo, Ezker Anitza y Alternativa Republicana.

Me gustaría haber hablado de un espejo donde mirarnos y ver todos los lugares a donde pertenecemos y entender cómo de plurales éramos. ¿Es un problema de los otros el no estar aquí o es un problema nuestro por no haberlos conseguido atraer o mantener? No se trata de que los pro-cambio sustituyan a los no-cambio. Si unos están sin los otros, esta iniciativa no puede funcionar. ¿Se puede todavía tender puentes? Creo que para reconstruir toca hablar mucho con unos y otros, pero para eso hace falta el tiempo e ilusión, y no sé si alguien tiene ganas. También hacen falta mentes abiertas.

En el segundo siguiente ya estaba en la bici corriendo hacia el autobús, que por suerte, salió con retraso.
¿El nombre? Se quedó como está. Al menos de momento. Os dejo con una cita:

“Los presentes decidirán dónde se quedan las tendencias reaccionarias. En esta sala no se decidirá, desde luego, lo que para ustedes y para nosotros merece la pena. Lo demostrará la práctica. Y la práctica hará que nos enfrentemos frecuentemente, y nos enseñará quién está en lo cierto”.

Peter Bruckmann. Junio de 1907. Cuatro meses antes de fundar la Deutscher Werkbund.

One Trackback

  1. […] un post interesante, ya que es una amplia disertación sobre algo que después ha sido capital. El nombre de la iniciativa. (Leyendo su post se puede pensar que no continuó trabajando en ella. Al contrario. Es una de las […]

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